Me repatrío, amor, me repatrío

ACLARACIÓN A TODOS MIS LECTORES: La cantante cubana Gema Corredera, que aparecía en la versión original de este artículo como repatriada, en realidad NO se ha repatriado (ir al final de este artículo para consultar la carta de su abogada y mi respuesta). El dato que llegó a mis oídos en La Habana -no olvidemos que se trata de una figura pública, y que en Cuba el rumor es prácticamente la forma más común de transmitir y recibir información- es incorrecto, y pido disculpas a Gema por describir su situación de manera inexacta. En ningún caso fue mi intención difamarla o calumniarla, pues el calificativo de repatriada no constituye una calumnia: se trata, sencillamente, de un dato erróneo.

Néstor Díaz de Villegas, septiembre 2, 2016.

lluvia

¿De dónde salió la idea de que vivir en Cuba nos devuelve una cierta humanidad primordial, que nos empuja a una relación más auténtica con nuestros semejantes, que produce, incluso, una felicidad? ¿Debemos descartar de plano esa idea escandalosa? ¿Acusarla de interesada, falsa, insostenible o indeseable? La he oído de labios de cubanos y de extranjeros, sobre todo de los nuevos repatriados. La falta de Internet, por ejemplo, haría que las personas tuvieran que mirarse, que hablarse en las calles. La escasez de comida los salvaría de la abundancia obscena, del derroche salvaje. Tener lo justo, no desear más de lo necesario, ¿no eleva acaso la conciencia, no nos hace más lúcidos?

En un balance final, no todo fue negativo, me dicen algunos. Una cierta inocencia, un cierto espíritu socialista, comunista, pero de verdad, en lo que se refiere a las cuestiones realmente importantes, ha florecido en Cuba, por lo que sea, no importa si lo quiso el “gobierno” o si ocurrió de manera espontánea. Es un logro: llámalo victoria pírrica o error afortunado.

Mantenernos a la fuerza fuera del tiempo global, sacarnos del flujo, de la pelea de perros, arrojar una tranca a la rueda de la maquinaria, ¿nos hizo más libres? Libres en un plano superior. Liberados a la manera zazén. El primer territorio libre de América, sí, pero por el Tao. Entonces, ¿era eso el castrismo? ¿Era esa la obra del Doctor Frankenstein? ¿Un experimento social que se tomó cinco décadas para llegar al eterno estado de excepción? ¿Un régimen utópico, premercantil, como el que soñaron Saint-Simon, Fourier y Owen?

En Cuba es frecuente escuchar la defensa del socialismo utópico. Estamos en una granja fabiana, en un campismo ecológico, me dicen. ¿Entonces por qué chilla “¡Llegamos a la distopía!” un personaje de Carlos Díaz, en esa provocación que se llama Harry Potter, se acabó la magia, en el Teatro Trianón? Dejando las dudas a un lado, si todo lo anterior fuera cierto, nuestra crítica de la dictadura quedaría invalidada en el acto; si el castrismo fuera la esperanza del mundo, toda nuestra gran construcción espiritual, político-cultural, toda nuestra filosofía exílica, nuestra Gran Refutación, nuestro lema y nuestra religión, nuestro sagrado Éxodo, quedarían hechos polvo, a la vera del camino.

Entonces, digamos que un cierto tipo de dictadura es necesaria en el nuevo mundo de la Crisis. La productividad y el crecimiento requerirían de una leve dosis de locura totalitaria que los mantuviera a raya, que los metiera en cintura. Cuba debe quedar perpetuamente atascada en un estado fabiano de Nirvana, para disfrute y ejemplo de las naciones. Ciertamente, tocar algo aquí, “mejorarlo”, cambiarlo, “modernizarlo”, destruiría uno de los paraísos de lo extraño, uno de los parajes más desconcertantemente hermosos de la Tierra, mataría sensaciones extremas de extrañeza y deslumbramiento.

¡No toquen a Cuba! Keep Cuba Weird!, demandan los viajeros, los profesores, los conocedores y trotamundos, y yo no puedo menos que coincidir con ellos.

Ciudad Maravilla vs. Ciudad Mágica

Para la exhibición de yates, para la visita al Mall, para los rascacielos de cristal, para los supermercados atestados hasta el tope, para el trabajo forzado, para las carreteras embotelladas, para las fuentes de chocolate y divisas, siempre nos quedará Miami.

¿Por qué repetirnos? Los generales de Habaguanex tienen sus propias ideas acerca de la arquitectura, la Historia y la eficacia. Seguramente ya deben estar al tanto de los deseos del consumidor, y una apertura súbita, que transformara a Cuba de la noche a la mañana, no convendría a sus planes.

La Habana es una Ciudad Maravilla, toda una señora ciudad, y los prospectos no mienten. Esta es, a nivel de base, la ciudad machadista y batistiana, una urbe de proporciones clásicas y empaque imperial. El mismo tipo de miseria podría encontrarse en los barrios bajos de Tegucigalpa o Bangkok, pero lo que le fascina al extranjero aquí es el espectro de una era de esplendor sagrado.

Iván de la Nuez se desayunaba, en un artículo de El País, con mi concepto de “estética batistiana”. Pero La Habana entera es un monumento a Fulgencio Batista, a su memoria, su sentido estético, a su infalible buen gusto. La enormidad de la Plaza Cívica, la situación estratégica de esos edificios modernistas que la rodean, las dimensiones heroicas de la Raspadura, del Obelisco, del Túnel, de la Vía Blanca, las proporciones áureas hasta de lo periférico, la persistencia de una estética inmortal de apartamentos lujosos, de centros copiosos, de benditas clínicas obreras. Debe estar ciego Iván, o cegado por la ideología, para no verlo. Esta es Ciudad Batista, en el fondo y en la forma. Y es esa ciudad batistiana la que el mundo ha declarado una maravilla.

Ciudad Boronilla la llama la gente sarcásticamente. Del otro lado del Estrecho está la llamada Ciudad Mágica. Besé la alfombra a mi regreso al aeropuerto de Miami. Desde la ventanilla del avión, durante el descenso, vi el estricto entramado de sus divinos canales, la transparencia del aire, la lasitud de su paisaje, y recordé la primera vez que la vi bajo el ala del Boeing que me trajo de Cuba, recién salido de la cárcel.

¡Maldición eterna para sus detractores! ¡Ay, urbe amada, ciudad mía, Segunda Ciudad! ¿Qué sería de nosotros, los pobres cubanos, si no existieras? ¡Qué bueno regresar a tus playas, a tus guetos, a tus Valsanes, a tus Sedanos, a tus Versalles, a tu enternecedora familiaridad y ridiculez! ¡Qué alivio produce tu clave menor, tu inveterada modestia, tu esfuerzo, tu dignidad de capital del Exilio! El polvo de la alfombra que me cubrió la cara era más limpio –en un sentido metafísico, y también en un sentido real– que el de la cochambre habanera.

Ciudad Maravilla vs. Ciudad Mágica. Miami no tiene hermanas, es una huerfanita en ese culo del mundo que es el pantano del sur de la Florida. Hay que viajar 12 horas en carro antes de llegar a Atlanta, la metrópolis más cercana. En el medio, un peladero de oscuros pueblos lacustres: Ocala, Jacksonville, Kissimmee, Winter Haven. . . Miami solo tiene a La Habana, y La Habana a Miami, y ha llegado la hora de reunirlas.

La Habana tiene a Miami, que es su factoría, la que le diña 3 mil millones de dólares anuales y no le pide absolutamente nada a cambio. La Habana traga las boronillas de su doppelgänger y gasta con una extravagancia apabullante. Miami, a su vez, se alimenta de la idea falsa de La Habana.

¿Dónde está el dinero que le enviamos? Debía tener aceras pavimentadas, hospitales con sábanas limpias, calles sin baches y un excelente transporte público. En cualquier otra parte, con ese dinero, con el montón de dinero de los pasaportes, de las remesas, de los impuestos y los boletos más caros del mundo, con el infame y perverso 10 por ciento de gravamen a la divisa, cualquier ciudad estuviera atendida, limpia y remozada. ¿Qué influencia, poca o mucha, pueden tener los exiliados en el destino de Cuba, que es casi idéntico al destino del peculio que le dan a mano suelta, en cantidades verdaderamente impúdicas?

Me repatrío amor, me repatrío

La Gestalt miamense en sus intercursos con Cuba es tan anticuada como la imagen de la negra carabalí fumando un tabaco en la Plaza de la Catedral. Hay un estancamiento imaginativo que muchos han querido romper de la manera más escandalosa y peculiar. Algunos creen que el problema se resuelve repatriándose. . .

La ola de repatriaciones es ya objeto de estudio de varias instituciones académicas y ha llamado la atención de las autoridades raulistas. La profesora Ana Dopico de NYU, mientras caminábamos bajo la lluvia por la calle Paseo, me regaló este verso de Carilda Oliver aplatanado: Me repatrío amor, me repatrío. . . y quizás algún día ella y su departamento tengan una segunda casa en La Habana.

Para mí los repatriados son pioneros, colonizadores, verdaderos Marcos Polos en el reino de Birán el Terrible, y siento una gran simpatía por esos adelantados. Bajando por una calle cualquiera, en busca de un parque de Wi-Fi tropecé con una extranjera, una hermosa rubiecita de gafas oscuras que llevaba la típica mochilita peruana de los forasteros despistados. Me dije, “Ésta seguramente viene del parque”. La interpelé y la mujer se quitó las gafas. Entonces apareció el rostro risueño de. . . ¡Lili Rentería!

Pepe Horta, Rolando Prats, Armando Suárez Cobián, el arquitecto David Cabarrocas y la galerista Nina Menocal ya se han repatriado. Es la manera más expedita de escapar de los rigores del destierro, pero también de adquirir propiedades en Cuba. En el Vedado, particularmente, hay una febril actividad reconstructiva, los bienes raíces en Cuba son el negocio del siglo, y no falta mucho para que explote el mercado inmobiliario. Ocurrió en Miami Beach en los 80, los años de vacas gordas que siguieron al Mariel, un área depresiva y subvalorada que se alza de pronto de entre las cenizas y se convierte en el centro del universo. Ocurrió en Wynwood, ocurrió en el downtown de Los Ángeles, en el barrio hipster de la calle Alameda.

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Ya Madonna fue a La Habana a celebrar su cumpleaños, y no dudo que sus asesores le hayan aconsejado adquirir algún palacio machadista para la cubana-americana Lourdes María Ciccone León. Una ola migratoria reversa podría ser lo que rompa el impasse. Retrotraer la Ciudad Mágica a la Ciudad Maravilla, meter Miami en Guanabacoa, meter la pata donde ponemos los dólares y seguir el rastro de boronillas que dejamos, treinta, cuarenta, cincuenta años atrás. . .

*********

ACLARACIÓN

22 de agosto de 2016

Por correo electrónico

 

Néstor Díaz de Villegas

Crítico, Poeta, Performer

 

Re: Publicación falsa sobre Gema Corredera

 

Estimado señor Díaz de Villegas:

 

Le escribimos en representación de nuestra clienta, la cantante cubana Gema Corredera.En el día de hoy, llegó a nuestra atención el artículo publicado en su blog ubicado en nddv.wordpress.com: “Me repatrío, amor, me repatrío” en el que se le menciona junto a varios cubanos que, según usted, han pedido la repatriación o ya están repatriados a Cuba. Dicha aseveración es totalmente falsa en cuanto a la cantante respecta y solicitamos retire de su artículo el nombre de Gema Corredera de inmediato y emita una nota aclaratoria a todos sus lectores y solicitando disculpas a la artista.

Aunque la señora Corredera es del criterio que cada cual es libre de elegir cómo pensar, actuar y dónde vivir, ella nunca ha pedido la repatriación, y tampoco piensa pedirla en ningún caso. Vive felizmente fuera de la isla hace casi 25 años y las pocas veces que ha regresado ha sido por motivos familiares o para cantar junto a gente muy querida y entrañable que están, suponemos, lejos de la oficialidad cubana que tan bien conocen usted y la cantante. Nada de ello, por lo menos en su caso, implica “escapar a los rigores del destierro” ni de “adquirir propiedades en Cuba” como usted menciona en su blog.

Confiamos que usted conoce las consecuencias de publicar falsa información. De este modo solicitamos retire el nombre de Gema Corredera de su artículo porque, como usted comprenderá, el dato es completamente apócrifo.

Atentamente,

Meléndez Torres Law PSC

Por: Jeanne Habib

c: Gema Corredera

 

Mi respuesta a los abogados de Gema Corredera:

Estimada Jeanne Habib,

Su correo sobre al asunto de Gema Corredera fue directamente a mi Junk Mail inbox. La información incorrecta que he dado sobre Gema, a quien aprecio como artista y persona y de ninguna manera difamo, será eliminada inmediatamente de mi blog.

Ese blog se dedica a proveer información verídica y comentarios sobre la vida cultural cubana en ambas orillas, y nunca a propagar informaciones falsas o calumnias. Así que pido disculpas a Gema. Una simple misiva de su parte hubiese sido suficiente, el asunto no amerita la intervención de abogados. Como ella misma dice, repatriarse NO es un delito, así que en ningun caso la acuso ni la difamo.

Gracias por su nota de advertencia, la tomo en cuenta y tomo las acciones requeridas.

Cordialmente,

Néstor Díaz de Villegas

 

 

 

 

 

  1. Hugo

    Yo no creo que La Habana sea un monumento a Batista ni que haya tenido tan buen gusto. La personalidad dictatorial y el buen gusto nunca van juntos; el último se vale de la razón y de encontrar la justa medida, pero la primera es la sin razón y el desconocimiento de toda medida y toda frontera. Eso sí, monumentos grandilocuentes como, por ejemplo, el monumento a Martí en la Plaza, que popularmente le adjudicaron un parecido con una raspadura y que también se ha ganado el lugar entre los críticos como el más intrínsecamente desconectado porque entre la escultura de Martí y aquella cosa que hay que ser extraterrestre para saber que se trata de una estrella que imita los círculos concéntricos de la superficie del agua cuando cae una piedra, no hay conexión alguna. Y la arquitectura del entorno es dura. Ya se le salía la personalidad dictatorial del Batista de los años cincuenta cuando hasta a Govantes y Cabarrocas, que tantas obras amables y muy encomiables dejaron en La Habana, los pusieron a hacer esa Biblioteca que es casi un puñetazo en el rostro. Casi parece que anda uno por el 3er Reich, especialmente con el que rebautizaron como Palacio de la Revolución que parece diseñado por Berthold Konrad Hermann Albert Speer, el arquitecto del Fuhrer. Es idéntico a algunos edificios del #er Reich.
    Y La Vía Blanca la hizo Grau con su plan de obras públicas, tampoco fue Batista. El plan de obras públicas de Grau fue el gran segundo plan, luego del de Machado, y el que le vino a dar a La Habana lo que pocas ciudades tienen que es la comunicación rápida como parte de la modernidad. Batista se posó sobre el plan de Grau que ya le había garantizado las comunicaciones y una buena cantidad de escuelas, institutos, hospitales, etc. Y es cierto que en los cincuenta la iniciativa privada produjo mucho pero eso no es Batista porque él no tuvo nada que ver directamente con ello. Lo más visible que dejó la iniciativa estatal durante la segunda época de Battista (porque creo que la primera no se está contando, porque poco estatal hay) es la Plaza Cívica que tiene muchísimo valor, pero también muchísimos detractores dentro de la historia de la arquitectura y del arte.

    • Jose

      Creo que el proyecto de la Plaza fue el 3er lugar del concurso, Batista benefecio al autor por razones personales. Coincido con usted en que “La Habana” no se puede adjudicar a un gobernante o a un periodo de gobierno. Eso si, La Habana es un producto de los periodos colonial y republicano, y en su desarrollo habria que reconocer muchos nombres, desde capitanes generales, emprendedores, ingenieros, arquitectos, urbanistas y artistas cubanos y extranjeros, asi como companias cubanas y extranjeras.

  2. Nery

    Te entendi, me identifique contigo y a la misma vez pense…Es por eso que las mujeres pueden tener mas de un hijo. El dolor se olvida amigo y entonces me acorde de Los cubanos de la ciudad Magica y de nuestra terrible y dolorasa Sesaria para conocerla y mucho AUN MUCHO MÁS DE LA CIUDAD BORONILLA Que esta donde mismo la dejamos, sin ley, sin moral, sin escrupulos, sin agua, sin Luz, sin Paz y entonces me pregunte, que tipo de sol, playa y arena de mierda me ofreces?

  3. Andres Reynaldo

    Esto de “La Habana: Ciudad Batista” es lo mejor que se ha dicho sobre La Habana y, en general, sobre Cuba. Llevo dos años leyendo todo lo que me cae a mano sobre Fulgencio….Hasta los telegramas militares. Fidel quiso convertir a Cuba en Birán. No sabía hacer otra cosa que convertir lo que fuera (un país, un continente, un rancho de cuatro acres) en Birán. A Batista, por el contrario, lo anima la fuga hacia lo cosmopolita, el horror a Banes, la trascendencia nacional por el desarrollo, la apertura. Sin contar el hecho, muy importante, de que Batista sentía amor por el país y, algo que para mí tiene gran importancia, era un buen hijo, buen padre y buen amigo. El buen gusto nace de la urgencia íntima de embellecer lo otro. Néstor, un abrazo.

  4. Pingback: NDDV: ·En Lada a la semilla· | inCUBAdora

  5. Néstor: Puede que sea mi “ceguera ideológica”, pero en la frase que aludes no percibo sorpresa, sino énfasis y hasta justicia intelectual con un pionero del tema. La copio abajo completa. Salud.
    Dice: “En el más vehemente, brillante y discutible artículo sobre este asunto, el poeta Néstor Díaz de Villegas ha patentado incluso la existencia de una “estética batistiana”, recordándonos que, además, Batista fue enaltecido por Neruda, tuvo su portada en Time o se posó en una página de Emil Ludwig”.

  6. Nestor, te felicito por lo que dices sobre Batista. Creo que la historia absolvera a Batista un 75%. El otro 25% en cuanto a su corrupción, su amiguísimo ilegal, su violencia forzada y obligada, no. Hace poco un americano, Michael P.McGuigan escribió un “graduate thesis” titulado “Fulgencio Batista’s Economic Policies 1952-1958.” Ahi, señores van a encontrar la joya de la corona del Batistato, su esfuerzo admirable económico/social para Cuba durante su lamentable dictadura. No se puede hablar sobre Batista sin leer este estudio primero. Lo pueden encontrar en el internet. Google it! It’s required reading!
    Solo se ha hablado sobre lo que Batista HIZO pero no sobre lo que su gobierno ya tenia planeado. Se sabe ya sobre el proyecto para la Habana del Este. Habían otros proyectos. Su Ministro/Presidente del Consejo Nacional de la Economia, el Dr. Gustavo Gutierrez había terminado de escribir a finales de 1958 dos leyes nuevas. Una para re-estructurar el turismo nacional que ya había arrancado desde 1953 de manera fuerte fructifera y otra para una nueva Reforma Agraria. El fidelísimo aplasto todo eso. Batista había creado varios bancos que habían empezado a prestar una enorme cantidad de fondos para mejorar la economía nacional. Tambien el libro de Julio Alvarado sobre la historia completa de Cuba, “La Aventura Cubana” es uno de los mejores libros que yo he leído sobre la época de Batista. El señor Alvarado, economista boliviano, trabajo en el Banco Nacional durante sus 10 años de existencia y resulta una de las mejores fuentes sobre la economía nacional desde 1949 a 1958. Sí, la historia absolverá a Fulgencio Batista, aunque parcialmente, la historia lo absolverá.

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